El día que me cague encima de los pantalones en la puta calle

Estaba en época de exámenes. Como habían cortado las clases y no tenia horarios que atender, mi licantropía congénita me había arrastrado, como tantas veces, a la vida nocturna. Así que me levante de la cama a la una de la madrugada, sin nada en la nevera y sin un jodido pitillo con el que terminar de despertarme. Buscando un cigarrillo, encontré en uno de los cajones de mi escritorio una bolsa de Yayitas: ya sabéis, esas galletas tan ricas que están hechas con miel.Me hice un café con leche que acompañé con las galletas, dejando la bolsa casi vacía. A continuación, me vestí, salí a la calle y me dirigí hacia el único lugar en el cual podía encontrar tabaco a aquellas horas intempestivas: una gasolinera situada a unos 500 metros que incluía entre sus instalaciones una pequeña tienda de bebidas y comestibles. Para acortar el camino, atajé por un descampado.

Al salir de casa ya había notado algunos avisos intestinales a los cuales no di mucha importancia. Me recordaron, eso sí, por qué no debía comer dulces ni productos de bollería: las travesuras de mi delicado estomago. A mitad de camino, cuando atravesaba el descampado, me di cuenta de que había cometido un grave error al no volver hacia atrás en el momento oportuno: mi aparato digestivo parecía haberse negado a digerir las galletas y estas clamaban en el recto por salir apresuradamente de mi interior. A partir de entonces, tuve que hacer un esfuerzo constante para que mi esfínter no dejara escapar ninguna sustancia corporal. No obstante, supuse que me dejarían usar el servicio de la gasolinera para hacer de vientre; luego creí que la decisión correcta era seguir hasta la estación de servicio.

En esta delicada situación, uno siempre duda entre aligerar el paso para no demorar la urgente evacuación o, por el contrario, caminar despacio, respirando pausadamente, y así poder concentrar todas tus energías espirituales en el ano con el objeto de darle el vigor necesario para aguantar el apretón. Opté por esto último, lo cual constituyó el segundo grave error de la noche.

Cuando llegué a la gasolinera, había realizado tantos esfuerzos en la insólita aventura de apretar mi ojete que me sentía desfallecer por momentos. Caminaba despacito y bamboleando, como un muerto viviente persiguiendo a una rubia chillona.

Me acerqué con mi singular caminar hasta la ventanilla donde un dependiente atendía el establecimiento tras un cristal.

-Un paquete de Fortuna, por favor -pedí, observando en el reflejo del cristal la palidez de mi rostro.

Me dio la cajetilla de tabaco, le entregué el dinero, y mientras me devolvía el cambio le dije con forzada naturalidad:

-¿Me deja usted, por favor que se lo pido por lo que mas quiera en esta vida, entrar al baño?

Entonces aquel maldito-hijo-de-puta-asalariado-incompetente-de-mierda me miró como si estuviera ante un delincuente o un enfermo. Intuí sus pensamientos: “Este seguro que quiere meterse droga o limpiar el servicio. ¡Que limpie el de su casa!”

-No -respondió con sequedad.

Mentalmente, esbocé una petición algo más dramática y contundente. Algo así como:

-¡Por el amor de Dios y los clavos de Cristo redentor! ¿Pero no ves que me estoy cagando por las patas abajo? ¡No quiero limpiar vuestro apestoso baño ni pincharme droga: solo quiero jiñar como un ser humano decente! ¡Soy un honrado ciudadano que quiere cagar y estoy en mi puto derecho constitucional! ¡O me das la llave del baño o mis abogados te van a reventar a juicios: a ti y a toda tu jodida familia!

Pero no me atreví a espetarle aquello porque había mucha gente alrededor: era un viernes y muchos estudiantes que andaban de botellón pululaban por allí buscando hielo o bebidas. Así que desesperanzado, y con un dolor que me llegaba desde el corazón hasta el ojete, abandone el lugar lentamente, con los mismos pasitos cortos e inseguros que me habían llevado hasta allí, sintiendo en la piel los sudores que anunciaban la tragedia que habría de acaecer.

Atravesé de nuevo el descampado, y decidí acabar de una vez con mis sufrimientos. Después de todo, el sitio carecía de iluminación, así que no iba encontrar un lugar mejor para cagarme encima. Recé un padrenuestro, abrí los brazos al cielo y relajé mis partes bajas. La pesada carga que me torturaba el alma y el vientre se corporeizó en un cálido mojón que se depositó en mis calzoncillos. Creo que sufrí un trauma mental. Camine durante unos metros más sintiendo la mierda en el culo pero sin asumir lo ocurrido:

-Tranquilízate, Inner. No te has cagado en la calle: se trata tan solo de tu pestilente dignidad humana, que ha sufrido una catarsis purificadora.

Pero la evidencia de mi incontinencia fecal era demasiado pesada como para ser negada, tanto en lo físico como en lo metafísico. Así que me detuve un momento para pensar que hacer. Vi un hueco en el seno de unos densos arbustos situados en los límites del descampado. Me dirigí hacia allí con unos extraños andares de pato mareado, haciendo lo posible para que los excrementos no rebosaran los calzoncillos y me ensuciaran los pantalones.

La tenue luz que llegaba desde las lejanas farolas me permitió adivinar que había ido a parar hasta un escondrijo de delincuentes callejeros: tiradas en la tierra había billeteras vacías, bolsos, jeringas, condones… Me desnude y abandone en el suelo los calzoncillos junto con el mojón para completar aquella heterogénea colección de objetos perdidos. Después, me puse de nuevo los pantalones, los cuales se habían manchado inevitablemente; así que durante el resto del camino aun me hubieron de acompañar los efluvios de mi pestilente catarsis espiritual.

Cuando ya llegaba a casa, caí en la cuenta de que todavía me quedaba un problema por resolver: si cogía el ascensor del edificio, cabía la posibilidad de coincidir en este con algún vecino, luego compartiríamos el habitáculo aromatizado con el más íntimo de mis olores. Embarazosa situación, sin duda. ¿Que iba a decir entonces?

-¡Hola, Don Gregorio! ¿Se ha dado cuenta del intenso pestazo a mierda que desprenden los jazmines del jardín en esta estrellada noche? Habrá que decirle al jardinero que deje de abonarlos con estiércol.

No me quedaba, pues, mas alternativa que subir a pie las doce plantas que me separaban de mi apartamento. En esta ocasión, decidí apresurarme para acabar de una vez con aquella agónica salida nocturna. Comencé a subir las escaleras a la carrera: tercer error de la noche. En la séptima planta, ya no sentía las piernas. A partir de ahí, la subida de cada peldaño se convirtió en un reto insufrible, una inenarrable epopeya que ya hubiera querido Homero conocer en sus días.

Cuando al fin cruce la puerta de mi apartamento, las piernas me temblaban, apenas podían sostener mi peso. Recorrí el pasillo de la entrada apoyándome en las paredes -igual que cuando vuelvo borracho a casa- y me metí en el cuarto de baño para ducharme. Ya limpio y descansado, me senté frente a mi escritorio para ponerme a estudiar un rato con la única intención de borrar de mi mente todo lo ocurrido. Entonces la vi sobre la mesa: la bolsa de Yayitas. Abrí la ventana y airado tiré las traicioneras galletas al vacío mientras gritaba:

-¡A tomar por culo, hijas de puta! ¡Y me cago en vuestra puta estampa!

Y esta es mi triste historia.

~~~w0w~~~

PD1: De la obra Cuentos, misivas irreverentes y malas hierbas, inscrita en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Andalucía.

PD2: Gracias a Obsy por las correcciones.

PD3: Me queda un pequeño relato por escribir para completar mi primera colección de cuentos breves. En cuestión de semanas, el libro estará publicado.

87 Comments

  1. ¿Por qué no decidiste aliviarte camino de la gasolinera en el descampado?
    ¿Por qué aún en el caso de haberlo hecho en el descampado (a la vuelta) no te bajaste los pantalones para cagar tranquilamente en cuclillas y no llenar los gallumbos de mierda?

    No sé, pero si lo que querías era que comprasemos tu libro ya nos tenías convencidos, jajaja

    Salud! (también para tu bajo vientre)

  2. Sí, si que se puede y si además lo narras de esta manera ya no te cuento, sólo que se me hizo raro.

    Saludos de un comprador en potencia de tu libro…

  3. A mi me pasó una vez en pleno desfile de carnaval con los niños… no los podía dejar allí solos pero me iba por las patas… menos mal que llegó su padre por fin y pude ir a un bar, pedí una coca-cola y dejé un pestazo a mierda en el baño… me vacié entera! Y volví al desfile, por cierto, yo no iba disfrazada, ja ja

  4. “Tranquilízate, Inner. No te has cagado en la calle: se trata tan solo tu pestilente dignidad humana, que ha sufrido una catarsis purificadora.”

    Espera, que todavia estoy recuperando el aire de lo que me he reido con esta frase!!!!

  5. creo que después de la biblia contada a los niños este relato marcará un antes y un después en el mundo litarario, que tiemble el reverte

  6. Claro, si es que empezamos a comer porquerias de galletas que venden en el supermercado, y luego pasa lo que pasa…

    Yo nunca me he cagado encima despues de alcanzar la edad que controlas el esfinter.

  7. Yo también tengo una historia de cagadas inesperadas.

    Un sabado, en casa de Juan, ya con el ciego, me entró una hambruna terrorífica. Comí, pero no me acuerdo el qué. Al rato bajamos a ver que se contaba la plebe. Recuerdo estar hablando con otro amigo y sentir dentro de mi estómago como si se zurciera. Como un calcetín.

    Por suerte estamos al lado de la casa de mi amigo, de modo que le dije, “por lo que mas quieras, dejame que suba a tu casa que me estoy cagando como nunca”. Él accedió como un buen amigo.

    Mi amigo vive en un tercero y sin ascensor, que no es mucho, pero os puedo asegurar que en un momento así se hace interminable. No podía más, yo creía que el mundo se había parado, de modo que en el rellano de la segunda planta pensé, “o esto o encima”. Y decidí desahogar mi pequeño estómago un poco. Allí. En el suelo del gran colega que me había dejado sus llaves.

    Subí, como dice Inner, con la gran duda de si ir más despacio o más rápido. Cuando llegué me metí al servicio y terminé mi tarea. Cogí un rollo de papel entero y bajé corriendo a limpiar aquel accidente como puede, con cuidado de no dejar ninguna prueba. Cuando bajé ,como una bola de papel enorme en la mano, me encontré a un vecino en el que podía leer en sus ojos “a saber que trama éste”. Pero se equivocaba, no tramaba nada, sólo bajar y tirar el papel al contenedor que había en la puerta. Esa noche no tardé mucho en irme a mi casa.

  8. Yo le hubiese llevado los calzoncillos chorreosos al tío de la gasolinera. Le hubiese dicho: “Hola. ¿Se acuerda de mí? Ya no necesito ir al baño. No obstante, si es tan amable de prestarme la llave, usaré el lavabo para limpiar mis gallumbos, que son un regalo de mi novia y han quedado algo deslucidos por culpa de la señora madre de usted.” Y diciendo esto, hubiese puesto los gallumbos en el cajón por el que te pasan el tabaco, procurando manchar bien cristal y cajón, y empujándolo para que el aroma le llegue hasta el susodicho individuo.

    Como sin duda se hubiese negado a darme la llave, le hubiese dicho: “Pues se los dejo para que me los limpie usted, si es tan amable, y mañana vengo a recogerlos. Tome, esto por las molestias.”, añadiendo a las muestras biológicas una moneda de 20 o cincuenta céntimos, como señal de buena voluntad.

  9. Yo tuve una época en la que saltaba impulsánsome en alguna pared y me tiraba pedos en el aire a la vez que hacia gloriosos giros mortales de 360 grados. Creaba verdaderas performances en el aire, arte en movimiento, la gente me adoraba hasta que un día me cagué. Fue un pedo líquido. Ahí acabó mi carrera artística. Tan pronto estás arriba como abajo debió pensar mi líquido amigo.

  10. Muy bueno, Inner!

    Te recomiendo que leas “La polla más grande del mundo (y otros 69 cuentos)” de Patxi Irurzun

  11. Yo tambien he pensado porque no cagaste en cuclillas en el descampado, xDDD

    En fin, con lo buenas que estan las yayitas y tu maldiciendolas!!

    salu2!

  12. Tenía yo unos 8 años, estaba en un club de tenis, hacían posiblemente unos 40 grados, cerca de las dos de la tarde. Ni un alma. Estaba justo a unos 150 metros de los baños cercanos, que equidistaban mágicamente. Recuerdo entonces uno de los primeros razonamientos lógicos de mi vida. Si corro, me cago porque corro, si voy despacio, me cago porque no llego. Corrí.

  13. Simplemente NOTABLE, sigo tu blog desde Chile y cuando lei tu historia me di cuenta que a mi tambien me ha pasado, pero eso si mi esfinter y mi espiritu es mas fuerte y logra aguantar mas adversidades que el tuyo, en otras palabra, llego a mi casa.

  14. Pingback: www.joneame.net

  15. Me gusto la parte donde decides que postura tomar para caminar mejor si rapido o como zomby.

    Buen cuento, muy divertido fue leer tu expericia aunque para ti no lo fue tanto evidentemente.

  16. una vez me pasó, estaba en un pub, con unos amigos y mi novia, y dsd un rato atras ya tenia ganas d kagar, pero no tenia na’a d papel(y muchas veces n esos pubs tampoko ponen), habia aguantado mucho tiempo, pensando q podria sostenerlo hasta q nos vayamos, tuve la sensacion de desfallecer(supongo tb les ha pasado), sudaba frio , keria kagar mas q na’a n la vida… felizmente alguien se apiado de mi, y me paso papel, y fui volando al baño, nunka habia sentido tal alivio xD

  17. este mojon de inner es un idiota es la ultima vez que entro a este post horrible!!! como puede ser que no se baje los pantalones y asepte cagarce encima??? inner sos un pobre estupido

  18. Pues soreteenpala no vuelvas nunca más, no queremos saber de tus miserablesas. Grande Inner!!! Afortunadamente la cagada fue un mojón y no líquida……..

  19. Dios, a mí me paso algo similar. Llegas a un punto en donde empiezas a sudar frío. Lo peor, es que al llegar a mi casa mi hermano estaba en las mismas y justo llegué cuando él estaba en el baño —¡Qué hijo de puta!—.
    Por suerte no me cagué encima.

    Pd.: Para movilizarse de manera rapida y segura ante esas situaciones es marchar. Se te verá totalmente ridículo, sí, pero peor se te vería si relajaras el esfinter.

  20. Ay, Inner, madre mía, lo que me he reido. Me has alegrado la tarde entera. Y cuando leí tu primer comentario, pensé que moría de la risa.

    Simplemente sublime.

  21. jajaja nooo noo KE MANERA DE KONVERTIIR UNA MIERDA A UNA MARAVILLA POETICA saludoos ineer cagon desde hermosillo sonora mexico me enkanta tu blog:)

  22. muyy bueno.
    jajaja.

    ¿no era mejor bajarse los pantalones, cagar en cunclillas y con las llaves rajar el calzoncillo para usarlo de papel higiénico y abandonarlo después.?

  23. ¡¡¡¡Genial este cuento Inner!!!!

    Sigo tu blog desde Colombia. Por favor, haz todo lo posible por no cerrarlo.

    Saludos desde el otro lado del charco.

    ps: ¿¿hay posibilidad de conseguir tu futuro libro en mi país?? (¿por la red se podría?)

  24. Ummmm…, ¿rajar los gallumbos con las llaves?, no por favor, eso ni Rambo ni el “Chuache” lo hace. Inner, eso te sucedió por no haber leído el Compendio del Refranero Español donde dice…”Si vas a cagar de campo y te limpias con una piedra, o arrancas pelo o dejas mier…”. Hubieses regresado a casa limpio y aseado, perdón, digo “depilado”…, jajajaja
    Saludos.

  25. Puffffffff tengo agujetas en la tripa de tanto reirme, muy bueno. Que sepas q a mi tb me pasó algo parecído, pero llegué al wc del macdonals, q decir q dejé las bragas allí y tuvieron q precintar el wc por el mal olor…jajajajaja

  26. Ni un perro con pañal se cagaría encima pudiendo bajarselos.

    Inner, deberias cambiar el titulo de tu libro a “Historietas pensadas para vender”.

  27. aviso, para incredulos, k el descampado no era un solitario descampado

    al atravesarlo por primera vez ya me cruce con gente: no era el unico k atajaba por alli

    ademas, una parte del mismo servia como aparcamiento, aunk a esa hora no habia gorrillas

    asi k no era el sitio adecuado para bajarse los pantalones y cagar: aunk reconozco k pense hacerlo escondido entre dos coches

    pero bueno, ya se k tengo k aclararlo en la version final del cuento

    p_j, el club crece muy rapido, me sorprende, kede claro k lo tengo enlazado debajo del blogroll

    Zipo, buscare ese libro, gracias

    jojo, estara disponible en toda america, of course

    PD: aki las criticas literarias en meristation

  28. Soreteenpala:
    Simplemente veste a zurrir mierdas con un latigo y no vuelvas.
    Este blog es gandisimo!!!! y sino fuese porque me niego a hacerme un facebook, me unia al club desde ya!

  29. No se si me he reido mas con el cuento o con el comentario de las performances aereas de Kavan. XDDD

    Grandisimo cuento Inner. A mi me da exactamente lo mismo que sea inventado o real, lo cierto es que has sabido transmitir perfectamente lo dramatico de esas situaciones (dramatico para el que la sufre, porque, en realidad, no tiene mucha importancia).

    No nos abandones!!

  30. gracias por compartir inner
    a mi me pasó lo mismo, iba en mi coche camino a casa después de haber estado laborando mis 8 hrs cuando cansado de mucho apretar el ano con todas las fuerzas, decidí cagarme encima

  31. Mi tracto intestinal tiene las mismas mañas que el de Inner, así que me he visto en más de una parecida. Yo creo que si intentaran envenenarnos, lo único que conseguirían es un tiro de mierda. Entre las circunstancias que provocan la evacuación urgente de tripas está la de haber ido de camping, porque me ha pasado en varias ocasiones. La más cabrona fue la vez en que empezó a diluviar como sólo puede imaginarse Noé y la tienda se puso a embarcar más agua que una nasa por los múltiples agujeritos producidos por chicharrillas de canuto. Así que tuvimos que abandonar la nave a su suerte y largarnos a toda hostia hacia el pueblo bajo un temporal de tres pares de cojones y más ciegos que Daredevil. Corriendo cuesta abajo, cargando con todo lo que pudimos, fue cuando el cagasciturus dijo “aquí estoy yo, vía libre”. Cómo no sería el retortijón, que con la cara blanca y chorreando agua, paré a dos de los fugitivos, les hice enarbolar una manta detrás de una tapia, para protegernos de la que caía, me bajé los impedimentos y solté kilo y medio con toda clase de efectos sonoros. Había que escuchar a éstos rajar del remojón y del mojón, eso sí, sin soltar la manta. Me limpié lo más rápido que pude, porque el barrizal amenazaba con repartir estiércol a puntapala, y una vez con los pantalones en su sitio y guardada la manta, seguimos huyendo como del diablo. Lo que nos pudimos reír esa noche explicando el episodio a los que habían seguido adelante hay que haberlo vivido. Eso sí, Inner, antes en público que encima.
    Saludos y gracias por tu historia y por tu libro.

  32. Bueno que a mi me ha pasado cuando estaba en la secundaria. fue traumante por que debia ir despues a practicar natacion y en el trayecto ya cagandome decidi todavia pasar a comprar un rollo de papel, ya estando dentro de los vestidores ya no pude contener mas y mientras me desabrochaba el cinturon y me bajaba los pantalones paso lo inevitable no se si fue la mierda, o si fue la cantidad de papel que utilice para limpiarme pero la cosa es que hasta la taza del baño se tapo, jajajaja, susto me lleve cuando jalando la palanca del baño el nivel del agua crecia y yo con cara de horror por que se desbordara. Jajajajajjaa lo peor fue cuando pensando que ya todo habia acabado y que podia dejar mi porqueria anonima el conserje llego a abrir la puesta del baño y me encontro con las nalgas al aire limpiando lo poco que quedaba de mi dignidad. Jajajajaja ese dia fue muy humillante por que todavia tuve que llamar a casa para que me llevaran ropa limpia.

  33. jajajajajajaja

    de lo mejor que he leido en el blog como me he reido por favor, esta buenisimo XD!!

    sos grande inner!!!

  34. Si en este blog hubiera Google Ads seguro que ahora estarían saliendo anuncios de pañales, papel higiénico o de «Brise un toque». Aunque no creo que ninguno estos productos hubiera mitigado del todo semejante accidente hediondo.

    Y ahora, con su permiso…
    ¡JUAAAAS!

  35. todos tenemos ese tipo de historias oscuras y macabras, como cuando sales con una chica y aguantas horas con un pedo atorado!! por eso, mas vale perder un amigo que una tripa! o en este caso una chica. Saludos desde el otro lado del atlántico, en México.

  36. Maravilloso y aterrador a la vez, cómo vas contando “el segundo grave error de la noche” “el tercer error de la noche” wow, y yo acá que no sabía si reir o llorar (al final me reí, sorry).

    De veras que es estupendo, felicidades, sé que tu libro va a estar super bueno. También espero poder comprarlo acá, y si no llega a Panamá, pues será entonces será via internet.

  37. Creo que esa superCagada de inner seguro que fue mejor que algunos orgasmos. Sentir como tu intestinos se vacian, dejando los musculos completamente relajados despues de una gran presión durante horas y esa cara de felicidad !!! mejor que un polvo.

  38. ¡Qué cuento excelente! Puedo reirme porque tantas veces me ha pasado algo parecido. Saludos de Austin, Texas.

  39. Yo recuerdo una vez en un viaje a Roma en que a la vuelta al hotel no encontraba un puñetero sitio donde echar una cagada, y cada vez me sentia peor y caminaba con las piernas más juntas y mi novia me decia: “si estás muy mal metete entre dos coches” pero no, aguanté como un jabato, 15 minutos por Roma adelante de noche. Finalmente llegué al hotel y mi baño “privado” (que se encontraba fuera de la habitación y sin cerradura) paradojas de esta vida, estaba ocupado, asi que me fui al de uso general para el resto de la planta (putos hoteles y hostales de italia, son una mierda todos) abrí la puerta y alguien se me habia adelantado, el agua estaba rebosando y el retrete completamente atascado, sin poderle poner el tradicional “vendaje” que le pongo al reterete, me baje ligeramente los pantalones y todo aquel flujo repugnante salió despedido como si estuviera propulsado por un cohete invisible. cuando miré para atrás vi un enorme turullo de mierda amorfa que se habia quedado incrustada justo entre la doblez que forma la tapa y el “apollaculos” llegando a traspasar por dicha doblez parte de la materia fecal debido a la gran maleabilidad de la misma, recuerdo incluso que la parte superior del “pastel” tenia incluso una especie de peregullón a modo de bandera. me quedé realmente sorprendido por el resultado e incluso saqué un reportaje fotografico completo que gustosamente os mostraría de no ser porque mi disco duro se murio hace algun tiempo y estoy intentando recuperarlo.

    La mañana siguiente, cuando me dirigia indignado a quejarme de que la gente estaba usando mi baño privado por el que estaba pagando un extra, buscando por el piso adelante me encontré a la encargada de venir a hacer el desayuno, estaba en el baño en el que me habia desahogado, tenía un guante hasta el codo y mi turullo en la mano. Haciendome el sorprendido dije: hi, sorry, are u busy? mientras por dentro me estaba partindo de risa jajaaj, mi intención era quejarme porque todo el mundo estaba usando mi baño privado y conseguí que me devolvieran el extra que había pagado.

    Echar una cagada, es en este tipo de situaciones un alivio de un placer superior al sexo, no tengo ninguna duda.

    yayitas: 1,50€
    tabaco: 3,50€
    plantar un pino en la gasolinera cuando te estás cagando…… NO TIENE PRECIO

    pd: inner macho, aunque un puñao de gente se hubiera reido de mi en un descampado apartado, yo me hubiera bajado los pantalones, además en tal situación eso se va todo solo, no hace falta ni apretar ni revista, hubieran sido 5 segundos si hubieras querido.

  40. Con solo que no te confundan con robocop, por lo de los calzoncillos oxidados, jajajaja………
    En mi país ese fenómeno se conoce como diarrea, mal de mayo, derrame kakal, corre que te alcanzo y hay tantas historias, yo de pequeño estuve a punto de hacerme y al igual que vos caminaba de todos modos: Lento, rápido, como pato, pasito tun tun (como vaivén hacia los costados), pero la historia de un amigo me mató de risa, después de cagarse, para lavarse (según él) acudió a una fuente de agua en un parque e introdujo las nalgas en el agua y luego se paró de nalgas al sol (para secarse). Era de día y había mucha gente. Luego al subir al transporte colectivo (ya seco), la gente decía “que apesta a pescado seco” (Una especie de pescado salado y secado al sol). Saludos a vos y a tu loable esfinter anal………

  41. Buinisima historia digna de una opera o algo asi, me he reido como 2 horas ya hacian falta por aqui cosas como esta ya que ultimamente ha habido muchos temas tenebrosos, aun que ninguno como este.

  42. indiscutiblemente genial inner oye y para la proxima cagate encima de soretenpala y me alegra que ya no vuelva a escribir el puto y te cuento que a mi me paso en un puto autobus lo siento por la gente que viajaba en el yo estaba sentado hasta el ultimo asiento y cuando me baje salio un puto aroma espantoso, y pues con la pena me baja a lavar el culo en un restorant en el puto baño deje una camisa con la que me limpie ahora me acuerdo y ma da mucha risa…….pero a cualquiera le puede pasar o no?

  43. Inner, y no habría sido muuuucho más fácil bajarse los pantalones y jiñar en el descampado???

    además podrías haber usado esos gallumbos q al final tuviste q abandonar para limpiarte el culo y ahorrarte esos 12 pisos q tuviste q subir a pata xq seguro fue lo q mas te mató!!! jaja

  44. Ay, inner, me has hecho reir tanto, no te das una idea!!!!
    por dios, me duelen los pomulos de tanto reirme!!!
    espero que ese libro se publique en Argentina, me va a levantar el animo muchas veces!!!

    Un beso, y adelante con el libro, por muchos mas!

  45. Ganamos el partido de fútbol, pero tuvieron que sustituir a un compañero que se cagó encima. Al final, ya se había duchado y cambiado. Volvimos a casa andando, contentos por el triunfo; tanto que el cagón se puso a voltear su bolsa de deporte llena de lastre, y pringó unos cuantos escaparates sin darse cuenta.

    A las Yayitas que llevan mucho tiempo caducadas, les salen unos mohos presumiblemente laxantes. (Y después gusanillos).

  46. No dejes de vender tu obra inner, espero que te puedas dedicar profesionalmente a “eso de escribir” en un formato papel y otro mixto (blog).
    Fdo. Comprador asegurado.

  47. Otra buena cosa que pudiste haber echo, es regresar a la gasolinera y tirarle en pleno rostro los calzones todos cagados al tipo que no te permitio usar el lugar.

  48. Inner, a pesar de que nunca te dejo un comentario, soy un asiduo lector de tu blog hace ya varios meses.
    Este relato es por lejos una maravilla literaria. Lo disfruté como pocas cosas que he leído en el último año.
    Quería solamente dejarte mis alabanzas y mis aplausos. En este momento sólo lo encuentro comparable con el relato “No se culpe a nadie” de Julio Cortázar, sobre un tipo tratando de sacarse un pulóver.
    El único pedido que tengo es que nos hagas saber a tus lectores cuando tengas publicado el libro, y si estará disponible aquí en Argentina. Si no, como será posible que lo lea?

    Un gran abrazo,
    Johny DL

  49. yo iva,en un autobus,y se me salio un gas,me ise
    el tonto,y le dije al señor que iva al lado mio
    -que olor mas fuerte hay,no?-y,el sr me contesto,:-
    si,pero el que se cago,fue usted señor,yo quede-
    plop!…….mientras la mierda,salia por bajo de la bastilla del pantalon.

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