El fin justifica los medios: Desde Ovidio hasta Napoleon, pasando por Maquiavelo

January 29, 2007 – 3:37 am

En ninguno de los relatos sobre el famoso personaje Sherlock Holmes aparece la frase: “¡Elemental! Querido Watson”. Tampoco esta en El Quijote aquello de: “Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos”. Ni que decir que la máxima “el fin justifica los medios” no figura en la obra El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. Lo que más se acerca a la máxima anterior son unas frases del capitulo XVIII, titulado De que modo los príncipes deben cumplir sus promesas: “Y en las acciones de los hombres, y particularmente de los príncipes, donde no hay apelación posible, se atiende a los resultados. Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos; porque el vulgo se deja engañar por las apariencias y por el éxito”. Napoleón Bonaparte, siglos después, añadiría una nota a estas palabras: “Triunfad siempre, no importa como, y siempre tendréis razón”. Tras el desastre de la batalla de Waterloo el emperador huyó a Francia, a caballo y acompañado por su guardia personal. Dejó abandonado su carruaje (que se quedaria el mariscal Blücher), y en este los prusianos hallaron una copia de El Principe repleta de anotaciones personales. Y es que Napoleon viajó hasta Waterloo llevando consigo una biblioteca formada por 800 libros, en la que se encontraba la Biblia, las obras de Homero, los 70 volúmenes de Voltaire… Fue un avido lector, muy aficionado a las frases grandilocuentes. Durante su destierro en la isla de Santa Elena se dedicó a escribir sus memorias, y lo único que le liberaba de la pena de su cautiverio era recibir nuevos libros. Del combate que puso fin a sus sueños salió una gran frase, pero pronunciada por su rival, el Duque de Wellington, que al contemplar el dantesco espectáculo formado por los muertos y heridos que quedaron tras el enfrentamiento dijo: “Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada” (Nothing except a battle lost can be half so melancholy as a battle won).

Para hallar el origen de esta famosa máxima debemos ir mucho mas atrás en el tiempo. El poeta romano Ovidio escribió en su poema Las Heroidas (5 aC): “Exitus acta probat” (Un buen final da por bueno lo hecho). La tantas veces repetida frase, a mi entender, no es mas que una reformulacion de esta sentencia.

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Napoleon was a great reader: ‘even to Waterloo he was accompanied by a travelling library of 800 volumes in six cases – the Bible, Homer, Ossian, Bossuet, and all the seventy volumes of Voltaire.’ Following his defeat at Waterloo, he was imprisoned on the island of St Helena in the South Atlantic until his death in 1821: ‘the one pleasure of the captive’s life was an arrival of books.’

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