marzo 7, 2009 – 12:04 PM
Todos los muertos de todos los tiempos es el primer cuento que empece a escribir, en mi época del Instituto. Cuando mostré los primeros esbozos a algunos conocidos, me recomendaron que probara antes con algunos cuentos cortos para ir cogiendo estilo. Fue entonces cuando me lié con los cuentos breves, los cuales, junto con las historietas que se han escrito para la bitácora, forman los inconexos Cuentos, Misivas Irreverentes y Malas Hierbas.
De aquella historia iniciatica tengo escritas unas 12 paginas en limpio, y algunas otras en papel.
El estilo ha de ser, salvando las distancias, una mezcla entre Garcia Marquez y Garcia Lorca: esto es, realismo mágico a la andaluza.
Los personajes principales son cuatro: Sara, Toni, La Muerte y La Madre Naturaleza. Sara esta presentada de forma contundente.
Sara tenía unos ojos tan negros y profundos que cuando contemplaba un amanecer la luz se perdía por entre sus pupilas y al sol parecía costarle trabajo empezar a iluminar el mundo. Su oscuro pelo rizado bajaba a posarse sobre sus hombros y dibujaba serpientes enroscadas sobre el lienzo de su frente; sus labios exhibían un rojo pálido que invitaba a la contemplación furtiva de los mismos; su piel morena vestía con salvaje elegancia a un cuerpo de carnes duras, cuya firmeza mareaba la orientación sexual y revolvía las glándulas hormonales de misóginos y homosexuales. Las mujeres del lugar la acusaban de ser hija de una prostituta y de alimentarse de ratas, a las cuales cazaría de noche y comería vivas. Los hombres mantenían entre ellos un pacto tácito por el cual nadie osaría cortejarla, para así evitar que empezaran a odiarse los unos a los otros por culpa de los celos. Trabajaba en la oficina de Correos del pueblo al que llegó buscando la complicidad del mar para escribir versos. Los escribía con el índice de la mano izquierda sobre la arena de la playa en las tardes de invierno, sobre el vaho de los cristales en los días lluviosos, sobre el sudor de su cuerpo en los mediodías del verano. Los firmaba con un beso y acto seguido los borraba con el pulgar de la mano derecha. “La vida es bella, y la belleza es poesía”, decía para sus adentros.
A Toni, por el contrario, se le va introduciendo poco a poco. También hay algunos personajes secundarios.
Tenía por vecina a una vieja de las de lengua calva, un ojo tras casa puerta y una oreja en cada charla. Vasito de leche por la mañana, cocido para el almuerzo -aerofagia una hora mas tarde-, vasito de leche por la tarde y ensalada antes de acostarse, todo ello aderezado con innumerables pastillas de colores para quien sabe que ineficaces males, era lo que por su pérfida boca entraba, con su bífida lengua tragaba, en su estomago revolvía y por otros lares despachaba. Y andaba la octogenaria medio día intentando no morirse y el otro medio intentando enterarse de la vida del prójimo, con tal acierto lo primero y tal tesón lo segundo que el vecindario rogaba a Dios confundiera la vieja la pastilla azul por la roja y la roja por la de la rayita para ver si con un poco de suerte y de una puta vez, todos juntos y vestidos en riguroso negro, hablaban bien de ella.
Sara vivía en una pobre casa de campo, hasta que fue violada por su padre.
[…] Entonces el padre de Sara se echó sobre ella, la tumbó en la cama y empezó a darle besos y mordiscos en el cuello, y la niña soltó una risa nerviosa con lo cual expresó su sorpresa y extrañeza ante lo que creía era un juego cariñoso, y él entendió la risa como un consentimiento, y subió sus besos hasta la boca, se acrecentó su ansiedad y se intensificó la fuerza de sus caricias, y a ella se le cortó el aliento y paró el alma cuando comprendió que aquello no era un juego cariñoso, y le preguntó con preocupación: “¿Qué haces, papá?”, y él contestó que en aquel mundo de mierda a los pobres no les dejaban tener ni el cariño de sus hijos, y pasó su mano por debajo de la falda, la metió entre las bragas y le hurgó con los dedos en la vagina, y ella dijo con angustia: “Me estás haciendo daño, papá”, y él aseguró que ningún asqueroso niñato rico y podrido con el dinero de sus padres haría con ella en la cama las cosas que a él le gustaba hacer de joven con su mujer, y tiró de las bragas hacia abajo y se desabrochó los pantalones y se sacó el miembro viril duro como una piedra, y ella suplicó con la voz quebrada por el pánico y la cara llovida por las lágrimas: “Quítate de encima, por favor”, y él le reprochó que nunca dependiera de él, ni lo buscara para ir a contemplar el firmamento, ni lo llamara para contarle el secreto de su infinita paz interior y fortaleza de espíritu, y la penetró, y ella soltó un grito de desgarro y saltaron sus instintos animales y asió a su padre del cuello y le levantó la cabeza y soltó un zarpazo inmisericorde con el que le sacó un ojo y le sangró toda la cara, y después salió corriendo del dormitorio, y salió corriendo de la adolescencia, y salió corriendo de la casa, y salió corriendo de la felicidad, y salió corriendo del mundo, y salió corriendo de la vida, y corrió y corrió y corrió bajo un viento huracanado y a través de un bosque enfurecido que cerró sus lindes con densos espinos venenosos que aullaban como perros torturados para que ninguna mano osara entrar con la intención de buscar o encontrar a la hija predilecta de la Naturaleza. Así fue.
Ella es la hija predilecta de la Naturaleza, que la intenta proteger. Toni, por su parte, tiene un pacto con La Muerte, la cual ha retrasado por varias veces el momento de su óbito. Obviamente, Sara y Toni se enamoran.
Nunca supo en que momento comenzó a sentirse mitad incompleta en vez de integra unidad. Perdió la comunicación con la naturaleza. Las siempre expresivas flores se convirtieron en tan solo plantas del campo, y el cómplice mar devino a melancólica imagen de deseo lejano, inaccesible y, por tanto, inextinguible. Aprendió un nuevo dolor del corazón, un nuevo dolor que desbarató todas sus virtudes. Se desvaneció el brillo de sus ojos y los amaneceres pudieron desplegar su luz con una fiereza hacía tiempo desconocida, y en su iris, otrora negro, se revolvían ahora las llamas de un antiguo tormento. Anulado el efecto de sus hechizos, los hombres pudieron mirarla a la cara con una naturalidad hasta entonces inusitada, mas lo hacían con pena, preguntándose que le pasaba a Sara que tenía ojeras de preocupación, que le pasaba a Sara que andaba cabizbaja a todas horas, que le pasaba a Sara que ya no se les clavaba su belleza sino que les deprimía su tristeza, que le pasaba a Sara que tenía dos mustios fuegos en los ojos y ardían mansamente los papeles cuando los miraba en una combustión lenta que nunca parecía terminar. Nunca supo en que momento ni por que razón comenzaron sus dedos a dibujar con dulzura el nombre de Toni en sus poesías y su boca a firmarlas con un beso singularmente cálido.
Al final, ambos tienen sus lios. Entonces La Muerte, celosa, se carga a Sara.
[…] Supo que iba a morir. Se acercó a la pared y con el índice de la mano izquierda, usando como tinta su propia sangre, escribió:
“Anoche tuve un perturbador sueño. Vagaba por un mundo de colores extraños: la hierba, naranja; los árboles, blancos; las flores, grises… En el cielo verde, un sol púrpura vertía lágrimas de fuego azul. Las nubes eran de un negro tan mísero como la mísera negra condición de la venganza, a la que sentí saltar sobre mi espalda.
Intenté respirar del aire plateado… entonces oscureció de repente y tras el rosa horizonte se levantó una luna del color de la sangre que se revolvía en mis venas antes de que su cauce cortara, con caricias, una lámina asesina”.
Firmó con un débil beso y acto seguido murió.
Este es el argumento mas básico del nuevo libro. El argumento detallado lo he tenido armado por varias veces en mi cabeza, pero nunca llegue a plasmarlo en papel. Actualmente, ando en blanco, como si empezara la historia de nuevo; y con la obligación de crear una trama entretenida, porque ha de ser un cuento largo, casi una novela corta. No se cuanto tiempo tardare en sacarlo a la luz. Eso si, no pienso escribir nada mas (excepto historietas para la bitácora) hasta que lo termine.
Se aceptan ideas y sugerencias sobre este nuevo libro, of course.
Posted in Articulos Gloriosos y Relatos Propios, Muy Personal | 42 Comments »