Rodolfo Chikilicuatre, porque ‘semos’ españoles
marzo 15, 2008 – 11:13 AMEn la idiosincrasia española se han juntado cosas muy raras. Como siempre se ha dicho, sentimos un pavor inmenso ante la idea de hacer el ridículo en publico. Supongo que sera porque también tenemos la mala costumbre de criticar salvajemente al prójimo a la mas mínima oportunidad, lo cual tiene su origen en el gran defecto nacional: la envidia. Tal vez para aliviarnos de ese pudor social hemos arropado desde siempre a cualquiera que se dignara a hacer el ridículo por todos nosotros. Nuestra literatura ha dejado abundantes muestras de ello (El Quijote, Luces de Bohemia, El Lazarillo, etc). De hecho, donde mejor se recoge la esencia del gusto humorístico español es en la obra de Quevedo: su poesía obsceno-festiva, su mordacidad, sus sordideces… ¡Ah, aquella escena de El Buscon en la que Pablos era fusilado a escupitajos! En definitiva, adoramos a los bufones, a los marginados, a los perdedores, a los pendencieros, a los personajes extravagantes o esperpenticos, a los chalados y, en general, a cualquiera que nos divierta un poco. Pero mandar a Eurovision a Rodolfo Chikilicuatre es un lamentable error.
Entre los muchos que le han votado (con muy diversas razones) están los resentidos: como hace décadas que no ganamos pues ahora les mandamos esta mierda… ¡y que se joda el árbol! Y los del voto protesta: como Eurovision se ha convertido en una mierda pues les mandamos esta pedazo de mierda. Lo gracioso es que también están los ILUSOS. Estos tomaron nota del éxito del grupo finlandes Lordi en el 2006. Con toda la inocencia del mundo, creen que un tío con una guitarra de juguete en la mano, una canción insubstancial (mucho mas insubstancial para cualquiera que no entienda la letra) y un tupe postizo va a conseguir el mismo efecto. ¡Claaaaaro! Todos los europeos se caerán de sus sillas cuando vean a Rodolfo. Seguro que les impresiona enormemente… ¿el chaleco que lleva? ¿O las gafas?
– ¡Oh, John! ¿Has visto eso?
– Si, es el representante español.
– Esta cantando con voz de pito, ¿verdad?
– Ciertamente, Robert. Asi es.
– Y ahora hará algo espectacular, ¿no?
– No, sigue así hasta que acaba la canción.
– ¡Ahhhh!
Creo que se han confundido. Los ‘frikis’ que han enviado otros países intentan hacer algo llamativo (véase a Dustin, El Pavo), y ese no es el caso de Rodolfo. De hecho, su tema es una parodia del desangelado reggaeton, luego el resultado es doblemente desangelado y triplemente monótono; en definitiva, la canción es, musicalmente hablando, una puta mierda. Y en cuanto a su capacidad para divertir… ¿durante cuanto tiempo puede divertir un tema musical? ¿No estáis ya todos un poco hasta los cojones del Chiki-Chiki?
Seguramente el personaje ese esté muy bien como «producto de consumo interno», en la senda de Benito y Compañía, Los Morancos, Torrente, Aida y resto de fauna humorística tan apreciada en suelo ibérico, pero no pinta absolutamente nada en un concurso internacional; mucho menos representando a los españoles… aun cuando seamos «asin como semos». En fin, Remedios Amaya se puede alegrar. Alguien va a igualar su desastrosa actuación con el «¿Quién maneja mi barca?». Y de esto estoy completamente seguro. Se admiten apuestas, of course.














































